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Autor: Paz y Bien
• 2.2.11
Enero 2011 Colegio Reina de los Ángeles, Puerto Rico
El pertenecer a este grupo ha sido para mí una bendición porque he encontrado el verdadero sentido de mi vida. Mi corazón se llenó del deseo de conocer más sobre Jesús, de amarlo con todo mi corazón limpia y sinceramente...
Hola, Paz y Bien.

Mi nombre es Ivette Ríos. Pertenezco al grupo Paz y Bien de adultos del Colegio Reina de los Ángeles.

Mi esposo y yo siempre hemos asistido a la Iglesia Católica. Mi hijo estudia en Reina de los Ángeles y es monaguillo en la Parroquia San Antonio hace dos años.

Creo en Dios, lo respeto y lo amo. El pertenecer a este grupo ha sido para mí una bendición porque he encontrado el verdadero sentido de mi vida. Mi corazón se llenó del deseo de conocer más sobre Jesús, de amarlo con todo mi corazón limpia y sinceramente.

Estaba casada por lo civil. En el grupo se nos habló de la importancia de llevar una vida sacramentalmente plena. Se me hizo la invitación a prepararme para casarme por la Iglesia Católica. En verdad nunca me lo había planteado. Mi esposo no tenía la mínima intención de llevar esto a cabo.

En mi grupo siempre oraban para que yo lograra este propósito. Este grupo ha sido un instrumento para darme cuenta que todos tenemos una misión y que Dios nos llama de diversas formas.

Un día estando en la capilla, luego de que leyéramos la Palabra de Dios, se nos pide meditarla en silencio. Sentí que Dios me llamaba a hacer algo para su gloria.

Comencé a tener un gran interés por conocer más del Señor. En el grupo se ofertó un mini curso bíblico, solo dos respondimos positivamente y los frutos se dejaron ver.

Me encantó y continué profundizando asistiendo a otros cursos de Biblia en la parroquia. Mis ansias de conocer a Jesús no se detienen y acepto asistir también a los talleres de oración y vida del P. Larrañaga.

Dios nos guía por senderos misteriosos que a veces no comprendemos. Una noche le pregunté a mi esposo si el se quería salvar a lo que contestó afirmativamente, le dije pues vamos a casarnos por la Iglesia y así podremos comulgar y recibir a Jesús dentro de nosotros. Para mi sorpresa y gloria de Dios, mi esposo contestó un sí.

No pasó mucho tiempo. El Sacerdote nos conocía y sabía de nuestra vida de piedad. Pronto nos puso fecha y gracias a Dios nos casamos el mismo día que nuestro hijo cumplía años. Este sirvió como monaguillo en la boda.

Fue una gran bendición. Mi grupo me acompañó en la boda. Ese día mi vida sintió el amor maravilloso que el Señor derramaba en mi hogar. Doy muchas gracias a Dios por pertenecer a Paz y Bien. Invito a todos aquellos que están en situaciones parecidas para que se animen y disfruten de la vida de Gracia que nos ofrecen los Sacramentos. Cada vez que comulgo me lleno de emoción.

Debo aclarar que la gracia recibida fue tan grande que no se puede explicar más que del amor del Señor hacia nosotros. Mi esposo hacía mucho tiempo que no se confesaba y al hacerlo sintió una gran paz y devoción por este Sacramento.

Ahora somos una familia mas unida y asistimos a la Celebración Eucarística de los sábados por la tarde donde nuestro hijo sirve como monaguillo.

Gloria a Dios por el milagro que hizo en nuestras vidas. Quiero dar muchas gracias desde aquí al Grupo Paz y Bien.

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1 Comentario:

On 5/2/11 8:28 a. m. , Patricia-Barcelona dijo...

Enhorabuena, Bendito sea Dios que tanto nos quiere.